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Y presencial en EspañaAbril, 25 del 2024, última actualización
El orégano (Origanum vulgare), una planta aromática y medicinal originaria del Mediterráneo, ha sido valorado por sus múltiples beneficios tanto en la cocina como en la medicina tradicional. Sus propiedades terapéuticas han sido respaldadas por numerosos estudios científicos que destacan sus capacidades antimicrobianas, antioxidantes, antiinflamatorias y más. A continuación, se presentan algunas de las propiedades más importantes del orégano, basadas en investigaciones recientes.
Pero ¿cuáles son exactamente los beneficios que puede aportar a tu salud y cómo aprovecharlos correctamente?
El orégano es mucho más que una especia culinaria. Gracias a sus compuestos activos como el carvacrol, el timol y el ácido rosmarínico, puede ayudar a combatir infecciones, reducir la inflamación, controlar la glucosa en sangre y mejorar trastornos digestivos y de la piel. Y su uso en forma de extracto liposomado potencia todos estos beneficios.
Uno de sus usos más tradicionales y potentes es su capacidad para combatir microorganismos dañinos.
El aceite esencial de orégano es conocido por su potente actividad antimicrobiana, efectiva contra una amplia gama de bacterias y hongos. Un estudio publicado en el International Journal of Molecular Sciences destaca que el orégano contiene compuestos como el carvacrol y el timol, que aumentan la permeabilidad de la membrana celular bacteriana, inhibiendo el crecimiento de bacterias Gram-positivas y Gram-negativas. También se ha demostrado que el orégano es eficaz contra diversos hongos patógenos, interfiriendo en la integridad de la pared celular y la síntesis de ergosterol [1].
Pero sus propiedades no se quedan solo en lo antimicrobiano. También ha demostrado ser un excelente aliado frente a ciertos virus y procesos inflamatorios.
El carvacrol, un componente principal del orégano, ha mostrado una significativa actividad antiviral. Un estudio publicado en BMC Infectious Diseases demostró que el carvacrol puede inhibir la replicación del virus del herpes simple tipo 2 (HSV-2) y reducir la expresión de genes y proteínas virales clave. Además, el carvacrol inhibió la vía de necrosis celular programada mediada por RIP3 y revirtió la disminución de la ubiquitinación proteica inducida por la infección con HSV-2 [2].
Además de sus beneficios frente a infecciones y dolencias, el orégano también puede ser un aliado metabólico.
La capacidad del orégano para regular los niveles de azúcar en la sangre ha sido confirmada por varios estudios. Según un estudio en Natural Product Research, una infusión rica en ácido rosmarínico (RosCE) de hojas de Origanum vulgare mostró una actividad hipoglucemiante significativa en ratas diabéticas, reduciendo los niveles de glucosa en sangre y mejorando la sensibilidad a la insulina [3]. En otro estudio publicado en el Asia Pacific Journal of Clinical Nutrition, los extractos clonales de orégano inhibieron la actividad de la amilasa pancreática porcina, reduciendo la digestión de carbohidratos y la absorción de glucosa. Este efecto sugiere que el orégano podría ser utilizado en alimentos funcionales para el manejo de la hiperglucemia y como terapia antidiabética natural [4].
El orégano es rico en antioxidantes que ayudan a proteger las células del daño oxidativo causado por los radicales libres.
El orégano, y en particular su principal componente activo, el carvacrol, ha demostrado poseer una potente capacidad antioxidante. Según una revisión publicada en Food Science & Nutrition, el carvacrol no solo actúa neutralizando radicales libres, sino que también estimula las defensas antioxidantes del propio organismo, como la catalasa, la superóxido dismutasa y la glutatión peroxidasa. Esta doble acción —bloqueo directo del daño oxidativo y refuerzo de la capacidad antioxidante celular— convierte al orégano en un aliado clave frente al envejecimiento celular y enfermedades relacionadas con el estrés oxidativo, como patologías hepáticas, neurológicas y cardiovasculares [5].
Entre sus muchos efectos, el orégano también ha demostrado tener aplicaciones interesantes para el cuidado externo del cuerpo.
El orégano ha demostrado ser beneficioso en el tratamiento de trastornos de la piel, incluyendo el acné y las heridas, debido a sus propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias. Estas propiedades ayudan a reducir la proliferación de bacterias patógenas y a acelerar la cicatrización [1].
Ahora bien, no todas las formas de consumir orégano ofrecen los mismos resultados. Veamos las más comunes y sus limitaciones.
Las infusiones de orégano pueden ser útiles en casos puntuales como una colitis repentina causada por patógenos. En situaciones así, una infusión concentrada puede ofrecer un alivio temporal gracias a sus propiedades antibacterianas. Sin embargo, muchos de los compuestos terapéuticos del orégano no se extraen bien en agua, y por ello su uso debe considerarse como un apoyo puntual, no como tratamiento completo.
Una forma sencilla de aprovechar el orégano es hacer tu propio aceite macerado. Solo necesitas hojas secas de orégano y un aceite base como el de oliva virgen extra. Déjalo reposar en un frasco oscuro durante unas semanas y utilízalo para condimentar o aplicar de forma tópica. Aun así, esta preparación casera no alcanza la concentración ni biodisponibilidad de un extracto liposomado.
Más allá de la infusión o del aceite casero, existen presentaciones modernas que concentran aún más sus beneficios, como los extractos liposomados.
El aceite de orégano, ya sea en cápsulas o con cuentagotas, conserva gran parte de las propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias de la planta. No obstante, existe una versión más completa y potente: el extracto completo de orégano liposomado. A diferencia del aceite, este extracto contiene un espectro más amplio de principios activos de toda la planta, no solo los volátiles como el carvacrol y el timol. Además, la tecnología liposomada mejora radicalmente su absorción, reduce la irritación digestiva y permite una acción más profunda y prolongada en el organismo.
Como toda sustancia con efectos potentes, el orégano también merece un uso consciente. Aquí te explico cuándo puede no ser recomendable o cómo minimizar sus posibles efectos adversos.
El orégano es seguro en dosis normales. Sin embargo, en cantidades muy elevadas o en ciertas variedades puede ser irritante para la mucosa intestinal o afectar a bacterias beneficiosas. Por eso es clave elegir una variedad suave, de buena calidad y un formato adecuado. Los extractos liposomados reducen significativamente estos posibles efectos adversos.
Si estás buscando un producto de orégano potente, seguro y completo, puedo ofrecerte un extracto completo y liposomado de máxima calidad, ideal para regular la inflamación, apoyar al sistema inmune y mejorar la salud digestiva. Si deseas un plan personalizado o quieres saber si es adecuado para ti, reserva una consulta y estaré encantada de ayudarte.
A continuación puedes consultar las fuentes científicas que respaldan toda la información presentada:
1 Comentario
Laura MorSan Abril, 25 del 2024
¡Hola, soy Laura! Puedes dejar tu comentario y resolveré tus dudas.
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