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Y presencial en EspañaMarzo, 8 del 2024, última actualización
El eccema atópico, también llamado dermatitis atópica, es una inflamación crónica de la piel que provoca picor, enrojecimiento, sequedad y, a menudo, lesiones. Sin embargo, no es el único tipo de eccema. Existen formas como el eccema numular, dishidrótico, seborreico o de contacto, que también pueden tener un fuerte componente inmunológico, microbiológico o incluso emocional.
En todos los casos, hay un punto en común: un desequilibrio interno que se manifiesta a través de la piel. Y en muchos de ellos, ciertos patógenos, disbiosis intestinal, toxicidad ambiental o estrés crónico pueden estar en el origen o actuar como desencadenantes.
El eccema no es contagioso, pero puede verse agravado o incluso desencadenado por infecciones oportunistas cuando la piel está debilitada o el sistema inmunológico alterado:
Cuando hay estrés crónico, metales pesados o disbiosis intestinal, estos microorganismos pueden actuar como gatillo, perpetuar los brotes o impedir la recuperación de la piel.
Sí. El estrés emocional y sostenido reduce la inmunidad, altera la microbiota y la función intestinal, y da lugar a un terreno interno donde microorganismos oportunistas pueden prosperar. Es un círculo vicioso: el eccema genera más estrés, y el estrés agrava el eccema.
El eccema numular se presenta como placas redondas, parecidas a monedas, y puede aparecer en brazos, piernas o espalda. Suele estar vinculado a disbiosis, infecciones, alteraciones hepáticas o intolerancias alimentarias.
No. Aunque puede implicar desequilibrios inmunitarios o infecciones oportunistas, no se transmite de persona a persona.
Sí, sobre todo en fases crónicas o si hay tratamiento prolongado con corticoides. El proceso inflamatorio puede seguir activo aunque no haya sensación intensa de picor.
No se trata de tapar el síntoma, sino de ir al origen: tratar infecciones latentes, reducir tóxicos, reparar el intestino y regular el sistema nervioso. El eccema puede tener distintas causas según la persona: para unos será un virus, para otros una disbiosis, una exposición ambiental o un conflicto emocional.
No hay una única solución, pero sí una solución adaptada a ti.
Si se trata solo con cremas, puede reaparecer rápidamente. Con un enfoque integral, la mejoría puede notarse en semanas, aunque la remisión profunda suele requerir entre 3 y 6 meses de trabajo continuo y personalizado.
El eccema no es solo un problema de piel: es una señal de que algo no está bien dentro de ti. Como naturópata, puedo ayudarte a identificar las causas y crear un plan respetuoso, profundo y natural.
Reserva tu sesión y empieza a recuperar tu piel desde dentro.
1 Comentario
Laura MorSan Marzo, 8 del 2024
¡Hola, soy Laura! Puedes dejar tu comentario y resolveré tus dudas.
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