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Y presencial en EspañaMarzo, 18 del 2024, última actualización
La dermatitis es una inflamación de la piel que puede presentarse de muchas formas: atópica, seborreica, de contacto, herpetiforme, numular, entre otras. Aunque suelen verse como enfermedades distintas, tienen en común una piel que reacciona ante un sistema inmune desequilibrado, un entorno tóxico o la presencia de patógenos oportunistas que el cuerpo no consigue contener.
Tradicionalmente, se ha dicho que su causa es “desconocida” o “multifactorial”, pero en un enfoque más integrador sabemos que en muchos casos la dermatitis puede surgir por la suma de tóxicos, infecciones crónicas, estrés sostenido y una microbiota alterada, tanto intestinal como cutánea.
La dermatitis atópica suele comenzar en la infancia, aunque puede aparecer a cualquier edad. Se caracteriza por picor, enrojecimiento, sequedad y brotes intensos. La barrera cutánea está debilitada, permitiendo la entrada de sustancias irritantes o microorganismos. En muchos casos, hay una sobreinfección por Staphylococcus aureus y un sistema inmune que responde de forma exagerada.
Aunque la dermatitis no es contagiosa, puede empeorar o incluso originarse por infecciones oportunistas que se activan cuando el sistema inmune está debilitado. Algunos ejemplos:
Estos agentes pueden no ser la causa única, pero sí pueden desencadenar o cronificar la dermatitis, especialmente si hay permeabilidad intestinal, estrés crónico o sobrecarga de tóxicos.
El estrés crónico eleva el cortisol, suprime la inmunidad, altera la flora intestinal y cutánea, y empeora la inflamación. Es un terreno fértil para que microorganismos que antes eran inofensivos se repliquen o se reactiven. El sistema nervioso también influye directamente sobre la piel a través del eje piel-cerebro.
La dermatitis seborreica afecta al cuero cabelludo, cejas, nariz o pecho. Aparece con enrojecimiento, descamación grasa y picor. Las causas más comunes son:
Aunque no es contagiosa, requiere un enfoque que combine apoyo hepático, mejora de la flora cutánea y digestiva, y corrección nutricional.
Es una manifestación autoinmune de la celiaquía. No está provocada por el virus del herpes, aunque el nombre puede confundir. Aparece en forma de brotes muy pruriginosos en codos, rodillas, glúteos o espalda. Se resuelve evitando el gluten y mejorando la respuesta inmune.
Se desencadena al entrar en contacto con irritantes o alérgenos: cosméticos, detergentes, metales (como el níquel), tintes, etc. Una piel sensible o una barrera cutánea alterada hace que la reacción sea más intensa o duradera.
Aparece como placas redondas, secas, con picor y descamación. Puede estar relacionada con infecciones fúngicas, disbiosis intestinal, sobrecarga hepática o estrés mantenido. Se diferencia del eccema atópico, pero el abordaje interno suele coincidir.
No se trata de aplicar una crema y esperar que desaparezca. Si la piel se inflama, es porque hay un desequilibrio dentro. Por eso, el enfoque debe ser profundo e individualizado:
En consulta convencional se usan champús con ketoconazol, antifúngicos o corticoides tópicos. Esto puede aliviar los síntomas, pero no resuelve el origen. En cambio, trabajar desde el interior puede evitar recaídas, sobre todo si se combina con un plan nutricional y regulador del sistema inmune.
Depende del tipo. La atópica es común en pliegues, cara y cuello. La seborreica aparece en cuero cabelludo, cejas, pecho y orejas. La de contacto surge donde hay contacto directo con el irritante. La numular puede salir en cualquier parte del cuerpo.
No hay una sola solución, pero sí un camino claro: entender el origen, tratar desde dentro, fortalecer la piel y reducir los factores desencadenantes. La mejoría puede ser rápida si se actúa sobre la causa, pero cada caso requiere un análisis individual.
La piel es un reflejo de lo que ocurre en el interior. Cuando algo no va bien —en el intestino, el sistema inmune, el sistema nervioso o la eliminación de tóxicos—, la piel lo manifiesta. Tratar la dermatitis no es ocultarla: es escucharla.
Si quieres un acompañamiento personalizado y respetuoso con tu cuerpo, estaré encantada de ayudarte a recuperar tu equilibrio.
1 Comentario
Laura MorSan Marzo, 18 del 2024
¡Hola, soy Laura! Puedes dejar tu comentario y resolveré tus dudas.
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